Si notas que el coche gasta más combustible de lo normal, o se enciende el testigo de motor sin ningún otro síntoma evidente, una de las causas habituales es la sonda lambda. Es un sensor pequeño y barato de fabricar, pero su función es importante: le dice a la centralita si la mezcla de aire y combustible es correcta.

Qué hace exactamente la sonda lambda

Está instalada en el sistema de escape, normalmente una antes del catalizador y otra después. La primera mide la mezcla en tiempo real para que la centralita la ajuste; la segunda comprueba que el catalizador está haciendo bien su trabajo. Si cualquiera de las dos da una lectura incorrecta, el motor puede trabajar con una mezcla más rica de lo necesario, lo que se traduce directamente en más consumo.

Por qué no se cambia a la primera

Un aviso de sonda lambda no siempre significa que la sonda esté estropeada. Puede deberse a la propia sonda envejecida, pero también a una fuga de escape antes del sensor, o a un problema real de mezcla que la sonda solo está reportando correctamente. Sustituirla sin comprobar el resto puede resolver el síntoma durante un tiempo y dejar la causa real sin tocar.

Cómo se diagnostica bien

Se compara la señal que da la sonda con lo que debería marcar en cada régimen del motor, usando datos en vivo del equipo de diagnosis, y se comprueba si hay alguna fuga en el sistema de escape que pueda estar alterando la lectura. Solo cuando el diagnóstico confirma que el fallo está en la sonda se procede a sustituirla por una homologada.

Y si además falla la ITV por emisiones

Una sonda lambda defectuosa puede hacer que el coche supere los límites de emisiones que exige la inspección técnica. Si te ha pasado, conviene diagnosticarlo antes de volver a presentarte, porque sin corregir la causa el resultado va a ser el mismo.

Si notas consumo alto o el testigo de motor encendido, llama al 641 16 17 71 o escribe por WhatsApp. El coste de la diagnosis se descuenta del total si la reparación se hace en el taller.