Guía completa

Se comprueba con datos en vivo, no se sustituye por sospecha

Los tirones al acelerar y la pérdida de potencia pueden deberse al caudalímetro, pero también a otros sensores del sistema de admisión, e incluso a una fuga en el circuito. Sustituir la pieza más sospechosa sin comprobar antes puede resolver el síntoma un tiempo y dejar la causa real sin tocar. Por eso se contrasta siempre el valor que da el sensor con lo que debería marcar el motor en ese régimen concreto, usando datos en vivo del equipo de diagnosis.

Limpieza o sustitución

No siempre hace falta cambiar el caudalímetro. Si el problema es suciedad acumulada —habitualmente por un filtro de aire en mal estado— se puede limpiar con un producto específico y recuperar la lectura correcta. Si el sensor está eléctricamente dañado, entonces sí toca sustituirlo por uno homologado.

Por qué se ensucia

El caudalímetro mide el aire que entra al motor mediante un hilo caliente muy sensible. Un filtro de aire saturado deja pasar partículas que se depositan sobre ese hilo, y el sensor empieza a dar lecturas incorrectas mucho antes de fallar del todo. Revisar el filtro de aire con regularidad, incluido en cada revisión programada, reduce bastante el riesgo.

Diagnosis descontable

El coste de la diagnosis con datos en vivo se descuenta del total si la reparación se hace en el mismo taller. Esto evita que el diagnóstico correcto salga más caro que arreglarlo directamente por sospecha.

Presupuesto y garantía

El presupuesto llega por escrito tras confirmar con datos en vivo qué hace falta. La mano de obra lleva garantía mínima de 3 meses o 5.000 km. Para pedir cita, llama al 641 16 17 71 o escribe por WhatsApp con el síntoma.